Hace tiempo que mi hijo lleva escuchando la frase “puedes dar más”, “hay que hacer más trabajo en casa”… a modo de mantra desde el instituto, su actividad deportiva, las clases de música y quizá yo también los entonara más de una vez…
Sinceramente, me cansé de repetir algo que ya no siento y no creo que un padre debiera apoyar ese cántico que viene a decir algo así como: «que si te esfuerzas ahora recibirás un premio mañana».
Me pregunto si enseñar a postergar la felicidad merece la pena o deberíamos aprender a vivir con intensidad el presente como garantía de que de esa forma se perpetuará.
Puedes dar más con respecto a qué, a quién, para qué… Yo prefiero que mi hijo no se canse de hacerse preguntas, de buscar, de no aceptar pasivamente las consignas que llegan de afuera, que siga a las personas que sean referentes y lo inspiren.
Estoy seguro de que encontrará su camino, su lugar, sin necesidad de promesas futuras de felicidad.



