Esta semana trabajaba con un chico en terapia que estaba a punto de terminar su carrera universitaria pero en realidad no sabía cuáles eran los siguientes pasos.
Lo había hecho todo “bien”, y aun así estaba perdido con respecto a su futuro.
No es, ni mucho menos, la primera vez que me sucede.
Y le compartí lo siguiente:
- ¿Cuándo estabas eligiendo tu carrera te planteaste quién eras?;
- ¿Pensaste en tus valores, en tus creencias internas, en tus aptitudes?;
- ¿Te planteaste qué querías entregarle al mundo (si, como suena, qué querías entregarle al mundo y no lo que querías recibir de él…) para luego plantearte el qué estudiar y luego el cómo hacerlo?
Pero todo el sistema está basado en tener “éxito” y hacer cosas que tengan “éxito” (que te den estatus, salidas, dinero, prestigio, confort) y ciertamente una vez logradas no te garantizan que vayas a ser feliz ni a estar en paz.
Probablemente debamos cambiar las preguntas para obtener respuestas totalmente distintas; más enfocadas en la sostenibilidad personal que probablemente nos llevará a una sostenibilidad social porque si la propuesta es seguir buscando lo que podemos sacarle al mundo, y no lo que le podemos ofrecer, no creo que tengamos demasiado “futuro” que es lo que esperamos para las siguientes generaciones.


